
La finitud del hombre en el discurso económico clásico.
Autor: René Ramírez Flores.
Universidad Autónoma de Puebla (BUAP)
Correo electrónico: ometeotl_itzca@hotmail.com
Introducción.
El discurso económico del siglo XVIII fundó el principio y base de la economía capitalista, el trabajo, a raíz del mismo sujeto, el hombre, que producía el movimiento económico. El intercambio de bienes ha sido una actividad arcaica que necesitó su justificación para poder subsistir ante las diversas formas de vida. Los discursos producidos por Adam Smith (1723-1790) sentaron las bases especulativas de la justificación de esta actividad. No obstante el escrito de David Ricardo (1772-1823) en Principios de economía política y tributación de 1817 plantó la base definitiva de la economía clásica y sobre todo de la economía capitalista, y mostró el aspecto cuantificable del trabajo como una mercancía intercambiable. Por ello es que hoy día a Ricardo se le atribuye la teoría clásica de la economía o mejor dicho la primera ciencia económica en la historia de la humanidad. No obstante dicha teoría llegó a producir algunas cuestiones que permitió realizar algunas reflexiones.
¿Qué hay detrás de la consideración del trabajo como mercancía? ¿Qué es lo que permitió a Ricardo hablara del trabajo como fuente del movimiento económico? Y más exactamente ¿Qué mecanismos impulsaron la teoría del trabajo humano como mercancía?
Las anteriores preguntas se responderán durante el desarrollo del presente escrito bajo la tesis de: el trabajo como fundamento de la economía clásica fue un factor que provoco el disciplinamiento del individuo y la regularización de las poblaciones para poder cumplir sus objetos de producción masiva. Para ello se tomarán aspectos de suma importancia en la teoría del valor trabajo de Ricardo considerada también como teoría clásica. El trasfondo de dicha teoría se extraerá del análisis que Michel Foucault (1926-1984) realizó en Las palabras y las cosas (1966) así como de otras obras del mismo autor en el que llegó ha hacer referencia al tema.
Finalmente se emitirá un juicio general, a modo de conclusión, de todas las implicaciones que surgieron durante el desarrollo del escrito.
Autor: René Ramírez Flores.
Universidad Autónoma de Puebla (BUAP)
Correo electrónico: ometeotl_itzca@hotmail.com
Introducción.
El discurso económico del siglo XVIII fundó el principio y base de la economía capitalista, el trabajo, a raíz del mismo sujeto, el hombre, que producía el movimiento económico. El intercambio de bienes ha sido una actividad arcaica que necesitó su justificación para poder subsistir ante las diversas formas de vida. Los discursos producidos por Adam Smith (1723-1790) sentaron las bases especulativas de la justificación de esta actividad. No obstante el escrito de David Ricardo (1772-1823) en Principios de economía política y tributación de 1817 plantó la base definitiva de la economía clásica y sobre todo de la economía capitalista, y mostró el aspecto cuantificable del trabajo como una mercancía intercambiable. Por ello es que hoy día a Ricardo se le atribuye la teoría clásica de la economía o mejor dicho la primera ciencia económica en la historia de la humanidad. No obstante dicha teoría llegó a producir algunas cuestiones que permitió realizar algunas reflexiones.
¿Qué hay detrás de la consideración del trabajo como mercancía? ¿Qué es lo que permitió a Ricardo hablara del trabajo como fuente del movimiento económico? Y más exactamente ¿Qué mecanismos impulsaron la teoría del trabajo humano como mercancía?
Las anteriores preguntas se responderán durante el desarrollo del presente escrito bajo la tesis de: el trabajo como fundamento de la economía clásica fue un factor que provoco el disciplinamiento del individuo y la regularización de las poblaciones para poder cumplir sus objetos de producción masiva. Para ello se tomarán aspectos de suma importancia en la teoría del valor trabajo de Ricardo considerada también como teoría clásica. El trasfondo de dicha teoría se extraerá del análisis que Michel Foucault (1926-1984) realizó en Las palabras y las cosas (1966) así como de otras obras del mismo autor en el que llegó ha hacer referencia al tema.
Finalmente se emitirá un juicio general, a modo de conclusión, de todas las implicaciones que surgieron durante el desarrollo del escrito.
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